La Caravedo: Una vida entregada al pisco

Escribe: Alvaro Ramos

La destilería operativa de pisco más antigua de América está en Ica. Se trata de La Caravedo, operativa desde 1684 y cuna del emblemático pisco Portón, además de los piscos Pago de los Frailes, La Caravedo y Toro Santo.
Llegué al kilómetro 291 de la carretera panamericana sur, donde se encuentra el fundo, poco antes del mediodía. Al ingresar, las interminables áreas verdes, las sorprendentes construcciones y los agradables espacios de relajo me dieron la bienvenida.
Pero, ¿cómo una destilería puede mantenerse vigente por casi cuatro siglos? Al respecto, conversé junto a Antuané Guevara, encargada comercial de La Caravedo.

“Ha sido un trabajo arduo. Efectivamente, somos la destilería operativa más antigua de América. (…) Nosotros comenzamos como productores de pisco y gracias al interés del público de visitar la bodega, de conocer el proceso de elaboración del pisco, empezamos a ofrecer tours a diferentes tipos de clientes iqueños, de Lima, de todas partes del país y también mucho otros clientes del extranjero”, me explicó mientras iniciábamos el recorrido por el fundo.

Algunos dicen que la especialización es la clave del éxito. Esta destilería es la prueba fehaciente de la veracidad del dicho. A diferencia de otras destilerías (que abundan en Ica), La Caravedo se especializa en pisco. No produce ningún otro licor.
“No trabajos con cremas de pisco, ni cachinas. Nosotros vendemos toda la historia y el proceso de elaboración de pisco, tanto el antiguo, pues tenemos instalaciones que datan de 1684 y las instalaciones modernas, que se pueden visitar en los tours”, señaló. Pude notar un cierto orgullo, la satisfacción de ser partícipe de una organización de primer nivel. Pero la mayor innovación llegó recién el año pasado, cuando la destilería decidió implementar un hotel dentro del fundo para que los amantes de la bebida bandera pudieran tener una experiencia mucho más completa.

“En principio, nosotros somos productores de pisco. Luego empezamos a hacer las experiencias y visitas a los viñedos, recorridos por las instalaciones, y el año pasado decidimos inaugurar el Hotel y Hacienda La Caravedo, que es un hotel boutique que cuenta con siete habitaciones y cinco bungalows. (…) Es un hotel de lujo, realmente, tiene muchísimos detalles pensados para los huéspedes”, señaló Antuané.

Junto con el hotel, surgió la necesidad de brindar un servicio completo a los huéspedes, por lo que se creó también un restaurante especializado en platos típicos de la región que, por supuesto, son acompañados por deliciosos cócteles y tragos elaborados con nuestra bebida nacional.

“Tenemos platos emblemáticos de Ica como el arroz con pato, la carapulcra, ensalada de pallares, toda la gastronomía de Ica, la vas a encontrar acá. Además, está enfocado también como una opción para quienes realicen los tours y luego quieran quedarse a comer”, indicó.

En nuestro paseo, pudimos observar que el hotel también cuenta con dos piscinas y una suite en el segundo piso. Le pedí a Antuaneth que me cuente un poco más sobre la innovación. “Ahora estamos al 100%. Tenemos el hotel a full. Estamos con vacaciones de niños, familias que vienen por fiestas patrias, ha tenido mucha acogida el hotel, el restaurante también. Las instalaciones son súper abiertas, el hotel está en medio del viñedo, es una experiencia única. (…) Dentro de la tarifa por el alojamiento está el recorrido (por los viñedos), tú puedes elegir si tomarlo en la mañana o en la tarde, podrás tomar chilcanos y tendrás shows de caballos de paso todos los días. (…) También hay paquetes que incluyen clases de cocina o de bartender”, indicó mientras me llevaba a conocer el restaurante.

La gastronomía es uno de los puntos más resaltantes de la experiencia. El chef Álvaro Ricapa se encarga de que así sea. Luego de haber trabajado en distintos países y ciudades, se afianzó en Perú manteniendo la calidad de los platillos locales que se degustan en La Caravedo. “El diferenciador principal es que, además de ser un espacio contiguo al campo abierto, puedes comer mientras disfrutas de shows de caballos de paso, como puedes ver”, dijo mientras nos acercábamos cada vez más a las instalaciones.
Aunque inicialmente contaban con un restaurante con capacidad para cincuenta personas, tuvieron que construir un segundo local con el doble de capacidad para poder atender a todos sus clientes.

Mientras pasamos los restaurantes, pensé en la increíble infraestructura del lugar. El fundo tiene un gran potencial para trabajos visuales. Podría usarse para tomas fotográficas, por ejemplo. Se lo comenté a Antuané. “De hecho, tenemos servicios de sesiones de fotos. Vienen muchas parejas a hacer sus sesiones prebodas en los viñedos, en los jardines. Tienes lugares muy puntuales donde puedes hacer unas tomas grandiosas. Incluso, cuando ingresas a las habitaciones, te das cuenta que son espacios de lujo”, me contestó.

Estaba agotado pero satisfecho. El cálido clima sureño, los revitalizantes sorbos de pisco que bebí durante el recorrido y los inspiradores paisajes que pude observar fueron más que suficientes para que me den ganas que quedarme unas horas más. Pero ya era tiempo de volver a Lima, así que le pedí a Antuané que me diera unas últimas palabras para poder cerrar con broche de oro la conversación. “Me gustaría invitarlos a todos. Hay diferentes servicios. Pueden venir a tomar un tour y aprender sobre el pisco, nuestra bebida espirituosa, pueden venir solamente a comer, el ingreso es libre, o pueden venir a hospedarse con nosotros y así participar de todas las experiencias que brindamos”.

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