El mundo estuvo paralizado durante un año cuando la pandemia inició. El confinamiento repercutió para bien en algunas cosas, en otras, en cambio, no alcanzó victorias. Las tiendas, el comercio, el entretenimiento; todo se congeló. Un stop bastó para contener toda la fuerza de la maquinaria que mueve al mundo, pero cuando la tensión se reserva, cuando queda oculta y sin revelar, llega un momento en el que la vida y el trajín vuelven a empezar. La empresas vuelven a funcionar, de las casas empieza a salir la gente, las fiestas se desencadenan como anunciándole al mundo que ya fue suficiente. Y es eso lo que está sucediendo con los eventos deportivos a nivel global. Parecen no detenerse. Se están realizando competencias de diversos tipos, entre fútbol, básquet, vóley y otros. Se llevaron a cabo los Juegos Olímpicos de Verano en Tokio y ahora es el turno de los Olímpicos de Invierno en Pekín, que se programaron para el 4 de febrero. Pero no todos están contentos con ello, algunas naciones le han dado la espalda a esta organización y decidieron no asistir.

Canadá se une al boicot contra Pekín 2022 y no enviará diplomáticos
Logo de las Olimpiadas de Beijin 2022.

 

La diplomacia siempre guarda trucos, pues la sola inocencia de su nombre no deja siempre entrever el poder que hay detrás. Entre los desertores aparecieron Estados Unidos de América, Canadá, Australia y Reino Unido. Esta alianza ha iniciado un complot diplomático, un aguijonazo internacional en contra de los Juegos de Pekín. Como la potencia y la fuerza en la política internacional está en gran medida en manos de los EE.UU., sin dejar de lado el poderío de otras naciones, son ellos quienes llevan la batuta y cargan la bandera contra estos Olímpicos. El país del Tío Sam comunicó que no enviaría ni una sola delegación para que participe, lo cual estaría motivado por presuntos abusos de derechos humanos y crímenes de Estado cometidos en la ciudad China de Xianjian.

 

Ataúd utilizado como anticampaña de las Olimpiadas Beijing 2022, Suiza.

 

A propósito de estas denuncias, es relevante mencionar la misteriosa desaparición de una mujer china, y su posterior reaparición. Se trata de Peng Shuai, una tenista nacida en «el gigante asiático». Ella no fue vista durante casi tres semanas después de haber acusado al exviceministro chino Zhang Gaoli de abuso sexual. Todo este pantanoso panorama debe ser meticulosamente analizado, y recordemos que la China aún tiene al coravirus rondando sus calles y manteniendo a parte de sus ciudadanos en el encierro. En las siguientes semanas sabremos más sobre este caso y si finalmente las fuerzas diplomáticas consiguen traer abajo uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.

 

Por Gabriel Rimachi Sialer

Durante los últimos meses el mercado editorial peruano se ha visto inundado por libros que desarrollan perfiles de políticos cuya participación en la vida nacional ha resultado, por decir lo menos, inquietante. Así tenemos, por ejemplo, “El perfil del lagarto”, del periodista Carlos Paredes, libro de investigación sobre el expresidente Martín Vizcarra que desarrolla la trayectoria política y las influencias que en el Estado tuvo el famoso “Club Moqueguano”, o “El otro Vladi”, del mismo autor, donde profundiza en los orígenes políticos del fundador de Perú Libre, Vladimir Cerrón. En esta misma línea el periodista Christopher Acosta lanzó el año pasado “Plata como cancha. Secretos, impunidad y fortuna de César Acuña”, dedicado al excandidato presidencial y líder del partido político Alianza para el Progreso.

César Acuña sobre moción de vacancia: “APP no se prestará a imposición de la extrema derecha” - Ibenia
César Acuña, querellante en el proceso seguido contra el periodista Christopher Acosta, realizando una exposición.

«Si César Acuña no fuera rico —señala Acosta Alfaro en estas páginas—, estaría, muy probablemente, preso». Afirmaciones como esta y declaraciones de terceros citadas en el libro no resultaron del agrado de Acuña, quien querelló tanto a Acosta como a Jerónimo Pimentel (director de la editorial Penguin Random House en Perú) por difamación y daño contra el honor, solicitando como reparación civil la friolera de S/100 millones de soles. En un juicio que ha durado meses y tuvo final el día de hoy, el juez Jesús Vega, del 30° Juzgado Penal Liquidador de la Corte Superior de Lima, sentenció a dos años de prisión suspendida y al pago de una reparación civil de S/400 mil soles por la publicación del libro “Plata como cancha” al periodista Acosta y al editor Jerónimo Pimentel.

Candidato presidencial peruano interpone denuncia por infracción de derechos marcarios contra periodista y la editorial Penguin Random House - Committee to Protect Journalists
Ejemplar del libro de investigación periodística «Plata como cancha».

 

Este hecho, que ha remecido el periodismo peruano, sienta un precedente sobre el trabajo de investigación y publicación de informes periodísticos sobre personajes cuestionados por sus actos y/o por el origen de sus fortunas. Si embargo, para el jurista Luis Reyna Alfaro, Director de Caro & Asociados: “La lección que deja la sentencia contra Acosta es la necesidad de hacer compliance previo sobre la veracidad de la información. En una Sociedad llena de fakes news sería una buena práctica profesional y empresarial. No se trata solo de rentabilizar mediante el escándalo, sino también ser responsables con lo que se dice o reproduce”. Para Reyna Alfaro esta sentencia no constituye un atentado contra la libertad de expresión, sino que eleva el estándar de la calidad de información que debería tener el periodismo, separando así la libertad de información de la libertad de opinión.

Dado este panorama, dicha sentencia genera jurisprudencia sobre la investigación y publicación de perfiles y/o investigación que de políticos u otros personajes públicos realicen los periodistas. Un tema que requiere, además, de un debate urgente por parte del Colegio de Periodistas del Perú y de las instituciones que forman a los nuevos comunicadores en las universidades locales.

Una fecha para no olvidar.

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“Plata como cancha”, César Acuña, Christopher Acosta, Gabriel Rimachi Sialer, Jerónimo Pimentel, Libro, Periodismo